ALMA.
El factor del alma representa aquel aspecto del ser que
determina en gran manera la conexión con el alma y en consecuencia la paz
espiritual. Nuestra paz espiritual depende de la relación que tengamos con
nuestra alma. Nuestra alma no es otra cosa que la manifestación de Dios en
nosotros.
En los Vedas, en las escrituras yóguicas espirituales de la India , se habla del PARMATMA
como la Gran Alma ,
el Alma Total, suprema, infinita. También ATMA como alma individual. El proceso
de evolución es ir trabajando la unión de una y otra. La unión de nuestra
consciencia finita con la consciencia infinita. Por tanto, el primer paso que
se tiene que dar es el reconocimiento de la manifestación de este proceso en
nosotros.
Nuestra alma vive en nosotros. No es nuestro ego o nuestra
personalidad. Nuestra alma no tiene sexo, no tiene nombre, no tiene raza, no
tiene profesión no tiene nada de todo esto, no es ni así ni asao. Nuestra alma
no tiene una buena voz para cantar, ni es inteligente en matemáticas. Todo esto
está aquí contigo y ahora, pero de hecho no tiene nada que ver con nuestra
alma. Nuestra alma es la energía más pura que tenemos, nuestra alma es la
fuente de amor, paz y sabiduría que habita en nosotros, y no tiene nada que ver
con el armazón que le hemos añadido exteriormente.
Nos aferramos a nuestro ego, nos aferramos al mundo
exterior, a nuestra personalidad, a nuestros títulos, a nuestra profesión o
incluso a nuestros sufrimientos, pero nada de todo esto dura. Todo se va, todo
es pasajero, todo cambia, desaparece. La única cosa que es aquí, que será aquí
y que ya era aquí, es nuestra alma.
El agotamiento siempre está involucrado con el cuerpo
espiritual del alma, es uno de los aspectos más importantes que se tienen que
conquistar o vencer. El sentido de abandono, es la montaña más alta que tenemos
que escalar para llegar a la meta final de todos nuestros traumas psicológicos
que hayamos podido tener a lo largo de nuestra vida. De esta manera podremos
vencer al agotamiento y sentir que nuestra alma es importante.
No hemos de olvidar que el alma es nuestra única amiga.
Por lo tanto, mientras más profunda sea nuestra relación con nuestra alma,
mientras mas conscientes seamos, no nos importará nada de lo que pase, el alma,
está única amiga estará con nosotros para hacernos sentir nuestra fuerza
espiritual como ser humano.
El alma se define como PROFUNDA PAZ INTERNA, nos permite
introducirnos dentro de nosotros mismos y ver que estamos llenos de paz y paz
esencialmente es ARMONÍA.
Así que el factor Alma representa aquello que se ha de
trabar conscientemente para conseguir una relación armónica con nuestra alma,
para descubrirla y conectarnos con ella, porque el alma es eterna, el alma no
cambia, el alma va más allá del tiempo y del espacio
EL FACTOR ALMA ES LA CONSCIENCIA INTERIOR ,
EL PROCESO INTERNO
KARMA.
Se calcula mediante la suma de las cifras del mes
de nacimiento. (p.e. 29-12-1978 mes 12 = 1+2=3)
Representa el conflicto externo, el conflicto con el mundo
y también la armonía externa que debe imperar. Representa lo que hay que
trabajar, lo que se ha de perfeccionar en uno mismo para sentirse encaminado
espiritualmente dentro del mundo.
Todas nuestras acciones, todos nuestros pensamientos crean
una ola de energía, una vibración. Es como cuando cae una piedra al agua y
provoca unas olas concéntricas expandiéndose más allá de la piedra. El karma
tiene ese mismo efecto. Cada acción, cada pensamiento crea unas olas las cuales
nos afectan y también afectan a nuestro ambiente y a todas las personas que nos
rodean. Constantemente están directa o indirectamente afectándonos mutuamente.
El karma es el proceso de acción y reacción, representa que
todo aquello que se haga, que se piense, se multiplicará por diez: Todo pensamiento o acción consciente,
bondadoso, de ayuda, compasivo, en la palabra positivo, se nos devolverá diez
veces y con la misma energía. Las manifestaciones negativas también las
recibiremos diez veces y de la misma energía. Esta es la ley cósmica y es la
ley del karma.
El vida es como una rueda, es un proceso continuo de
reencarnaciones. Nacemos, crecemos, envejecemos, morimos y volvemos a reencarnarnos.
En cada vida que vamos viviendo estamos sujetos a aquello que hemos traído de
vidas pasadas y a las consecuencias de la vida actual. Todo ello crea el karma
para la próxima reencarnación. La razón por la cual vivimos en este planeta es
la de trabajar conscientemente para liberarnos del karma, para no tener que
estar sujetos a este proceso de acción y reacción, de no tener que continuar
atados a la rueda de la vida.
Para conseguir desligarnos de este proceso se ha de seguir
lo que se llama el DHARMA que literalmente quiere decir CAMINO DE RECTITUD, de
la acción correcta. El Dharma, es el camino espiritual. Puede ser cualquier
camino cualquier forma. Se puede ser
católico, judío, yogui, budista, hinduísta o no dar ningún nombre a la creencia
que se sigue, o darle el nombre que se quiera, pero el camino espiritual,
cuando se vive con rectitud, íntegramente, correctamente y muy consciente es el
Dharma. Las escrituras dicen que “Allá donde hay Dharma no hay Karma”.
Todos estamos nadando en el océano de nuestra vida
intentando llegar a la otra orilla. El Dharma es como una barca que nos recoge
y nos transporta. Si se vive conscientemente este camino, vamos dejando de
estar sujetos a nuestras acciones, porque cada vez serán más correctas, las
intenciones más puras y así se podrá controlar nuestro karma. No se tendría que
olvidar nunca que según como sean nuestras acciones y pensamientos, así
determinarán nuestro karma tanto al instante como en el futuro.
Por eso vamos viviendo vidas, porque en cada una vamos
aprendiendo y vamos evolucionando interiormente. Por todo ello cada uno de los
números integrados dentro del factor del Karma nos indicará en que estamos
encallados y que es lo que tenemos que hacer para liberarnos, para poder
sentirnos en el camino espiritual y no estar sujetos a la fuerza de acción y
reacción. Saber actuar conscientes del resultado de nuestros pensamientos y
acciones, seguir el camino del Dharma.
El Karma determina la relación con el mundo externo,
representa la relación con los demás, como nos tratan y como nosotros los
tratamos. Como vivimos el “aquí y ahora”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario